28|Apr|14Ese cuento de las voces bellas, es mandado a recoger

- por Catalina Delgado

Transportar mi mente, lograr dominarla y encontrar la droga alucinante de mi ser es algo que puedo lograr con la música en cualquier espacio del universo. Seguramente a muchos les sucede, pero analizando lo personalizado que puede ser entender este viaje, he escrito algo más íntimo.

No soy una persona con grandes conocimientos en la música y mucho menos cuando se habla de lo técnico. Por cuestiones de la vida, en cada paso que he dado (desde que nací) me he rodeado de personas sorprendentemente agiles para crear melodías y armonías que han logrado dar el básico conocimiento que tengo de este arte de la alucinación.

Uno que otro instrumento explorado con mi familia, amigos y novios han sido mi experiencia. Algunos talleres e interpretaciones en la niñez me llevaron a pensar, en algún momento de mi vida, que la música era la única forma de teletransportarse físicamente por el tiempo y el espacio. En estos momentos no creo que sea una idea tan zafada de la cabeza, porque a pesar de no llegar cómo cuerpo a un lugar, puedo llegar con mi mente y mis cinco sentidos a donde me apetezca.

Me animé a escribir este sentimiento cuando conocí, gracias a un e-mail que me envío la Universidad de los Andes, a una mujer de canciones melancólicas que logran sacarte una sonrisa. Un ser humano que te abre los brazos para conocer tu propia voz. La maestra de maestras: Lucia pulido.

Llevaba tiempo sin pensar en mi voz. Sin darle importancia a los sonidos que podía explorar con mis cuerdas vocales. Realmente había dejado a un lado cantar algunas letras que dieran otro respiro a mi alma, y no quería volver a pensar en algún tipo de taller referente a ello. Pero al encontrar en mi correo electrónico una invitación para realizar un taller gratuito con una de las artistas más emblemáticas de la música popular colombiana, fue imposible decir no.

Cuatro días de cuatro horas parecen no ser suficiente para aprender a cantar; pero puedo acreditar que son suficientes para identificar lo que realmente es tu voz.

“Las voces que vas escuchando en cada rincón siempre van a ser distintas, siempre van a depender del oyente. Ese cuento de las voces bellas es mandado a recoger” después de escucharnos presentar nuestras razones de hacer el taller, con esa expresión Lucia inició a envolvernos a conocer nuestra propia voz.

En este espacio en el que realizamos varias secuencias de ejercicios prácticos para la voz, y escuchamos diversos colores con propósitos totalmente distintos. Fue el espacio en el logré nuevamente conectarme con el deseo de hacer música especialmente para mi; no con el propósito artístico de la popularidad, pero si con el de escucharme y escuchar de otra manera lo que me rodea.

Más que un taller practico, la maestra Lucia Pulido, entró a ponernos en bandeja de plata la voz de cada uno de los que asistimos, señalando seguridad al momento de sacarla. Una voz que necesita de un calentamiento y algunos cuidados. Una voz que puede ser agradable para algunos y disgustosa para otros; pero que primordialmente nos lleva a preocuparnos más, por ese ser que dejamos en el olvido por estar pendientes de lo que queremos que los demás vean de nosotros.

Cada persona le da un uso distinto a la voz, pero pocos le dan cognición de todo lo que ella puede generar, del canal energético que puede transformar lo que haces. Y en ese momento en el que tomé conciencia de ello, es cuando la voz ha vuelto a enlazarse en mí, desde las puntas de los dedos de mis pies hasta las estimulantes sensaciones que salen de esta cabeza que por temor había reprimido el éxtasis de cantar versos al momento de comunicarme, tanto en mi vida real cómo en la surreal. (cuando hablo de la vida surreal, me refiero a los mundos que logro crear en mi mente. En este caso con la música)

La música cómo mundo de exploración inyecta en este momento de mi vida una sustancia de amor propio por los sonidos de mis cuerda vocales y el flujo de aire de mis pulmones, llegando a crear conciencia de una voz que no solo debe ocuparse para cantar o trabajar. La voz logra dar abrigo a todo un sistema de comportamientos cotidianos que dan función a la tranquilidad emocional y seguridad en nuestros argumentos.

Aquella mujer que también llegó a sentirse cohibida con su voz, que lucho contra la timidez escénica y se la guerreó con toda para lograr lo que quería hacer: cantar; y ahora ha despertado una conciencia delirante en cualquier tipo de sonido que deseo emitir, y seguramente despertó muchas otras cosas. Gracias Lucia por abrir otro canal en mis sentidos.

22|Apr|13Cuando el Talento Arropa - por Adriana Pernet


La potencia y la calidad interpretativa de la colombiana Lucía Pulido motivan esta nueva entrada de VIVAS. En mi opinión hoy por hoy una de las voces mas importantes de la escena musical latinoamericana.

Lucía Pulido tiene una larga historia musical tanto en su Colombia natal como en el desarrollo de su carrera a partir de su residencia en la ciudad de Nueva York desde 1994.

Me ocupa en mi gusto por Lucía, el tratamiento que le da al folk de su país y su especial capacidad para la interpretación de los Cantos de Trabajo, en especial los del amplio Llano que une en un lenguaje musical común a Colombia y Venezuela. Ella asegura que su traslado a Nueva York y la necesidad de aprender que impone la vida en una ciudad con tal diversidad cultural, la hicieron redescubrir el gusto por sus raíces y hacerse un espacio en el mapa cultural musical de la ciudad. Sin duda, su influencia del Jazz y sus múltiples colaboraciones con músicos diversos hacen que Lucía Pulido transfiera a sus interpretaciones de ritmos tradicionales una fuerza especial desde su estilo vocal experimental.

Su voz arropa y cubre todo lo que alcanza... Lucía canta y sonríe casi siempre al final de cada frase como quien se siente en paz por llegar con la voz donde el alma se sorprende.

Dice que una de sus influencias musicales mas importantes fue la chilena Violeta Parra
“por su pasión y por su compromiso con la vida” y también “Uno debe elegir si va a cantar para ser famoso o para hacer música” afirmación que la defiende de los grandes intereses y la respalda en la búsqueda de proyectos que le aporten profesional y emocionalmente.

Lucia Pulido esta llamada a ser un talento grande de América Latina, con una voz enorme, un gusto exquisito y una gran capacidad interpretativa!

Una de las interpretaciones de Lucía que mas frecuento es la del tema Gavilán, colaboración con el gran guitarrista venezolano Aquiles Báez, como parte de un concierto del proyecto América Contemporánea del cual ambos forman parte, bajo la dirección del músico y productor brasileño Benjamim Taubkin.

Otra colaboración muy interesante, es la que realiza junto al pianista, compositor y productor Juan Andrés Ospina, de la que se desprende el arreglo del tema “Ver Llover”, acompañados por la Big Band de Bogotá, además de otros destacados músicos colombianos.

06|Feb|12Lucia Puldo - Por Esos Camino/Journeying - by Raul da Gama

This journey that Lucia Pulido mesmerizes listeners into taking with her on "Por Esos Caminos" is both an actual as well as a spiritual travelogue.

Comparisons, by all accounts, are odious. However, to say that when Lucia Pulido starts to sing, visions of Edith Piaf, or Billie Holiday, or Abbey Lincoln are conjured up would ring with the exactitude of science. The tiny singer appears to have oversize lungs, which hold so much air that she seems not to need to breathe and she has a larynx that she has so complete a control of that it is almost certain Pulido is completely made of magic and mystery. Either that or she has been created to be one with the Earth Mother—both body and soul. In fact it is entirely plausible that if anyone can be created perfect, she is the epitome of that person.

Just when it could have been posited that she could not raise the bar on the immense beauty and brilliance of an album after her album, Luna Menguante she returns with another album–Por Esos Caminos/Journeying, which is more than its equal in repertoire, delivery and therefore memorability. How she does this should no longer be a mystery, for Pulido immerses herself into narrative and lyrics like no other musician recording and performing today. Moreover, she is capable of communicating feelings and emotions directly to the soul so that when she sings of pain, she feels it too and so does anyone listening to her sing. When she experiences pure joy, the listener exults with unfettered abandon. Similarly, when she tells a story, moving visuals seem to appear in rustic colours and tones on a canvas that billows and glistens before the eyes, as if by magic again.


And yet there is an affecting, kind of humility to her that makes her a truly great artist. Pulido is able to surround herself with musicians of such ingenuity that a new stellar constellation appears to be created by her music. Composers and arrangers such as the incomparable Sebastián Cruz, her musical director on this and other projects; the great Aquiles Báez on two charts; the masterful Stomu Takeishi on bass and so on. Not only this, Pulido is able to inspire them to give performances that are absolutely unforgettable. Cruz’s and Takeishi’s are a case in point, as is Aquiles Báez’s on “Canta la Gavana”.

This journey that Lucia Pulido mesmerizes listeners into taking with her on Por Esos Caminos is both an actual as well as a spiritual travelogue. In it, Pulido touches the soul of her listeners and opens hearts to the miracles of love through despair (“Por qué me Pegas?”), bringing hope (“Soledad”) and the elevation of joy after sadness (“Flor de Mayo”). She also introduces some fascinating characters along the way like “El Manduco” and “Señor Pascual”. This is a journey that begs to be undertaken with one of the most fascinating artists in vocal music of any kind today.

Track Listing: 1. A Pilar Arroz; 2. Por esos Caminos; 3. Ayer pasé por tu casa; 4. Calavero; 5. El Manduco; 6. Flor de Mayo; 7. Ver llover; 8. Por qué me Pegas?; 9. Señor Pascual; 10. Soledad; 11. Canta la Gavana; 12. Malagueña.

Personnel: Lucia Pulido: voice; maraca (5, 8), guasa (2, 7), handclaps (9), sticks (10), cuatro (12); Sebastián Cruz: guitars (1, 2, 4, 5, 7, 8), tiple (4); Stomu Takeishi: bass (1, 2, 4, 5, 7, 8, 10, 12); Ritchie Barshay: drums and percussion (1, 4, 5, 7, 10); Aquiles Báez: guitar (6, 11), cuatro (11); Roberto Koch: upright bass (6, 11); Ruben Samama: upright bass (3, 9); Ted Poor: drums (2, 8); Adam Kolker: bass clarinet (8); Marta Topferova: second voice (1); Edmar Castañeda: maracas (11); Musical Director: Sebastián Cruz.

16|Jan|12Live preview: Lucia Pulido - Time Out New York

An artful Colombian vocalist shares her spirit in a free Lincoln Center show.
By Alan Lockwood

Two words apply above all others to the rare free show by Colombian vocalist Lucia Pulido at Lincoln Center’s Rubenstein Atrium this week: arrive early. Possessing an intensity that embraces astonishing delicacy and superb power, sometimes in the turn of a single phrase, Pulido approaches the rich traditions of Latin American song with experimental zest and brazen accuracy. Colleagues aboard for this show include deft guitarist Sebastian Cruz, clarinetist Adam Kolker, cellist Erik Friedlander and Pulido’s countrymen in the compulsive rhythm ensemble La Cumbiamba eNeYe. All are vets and habitués of Pulido’s impassioned musical spectrum, and have sparkled on her recordings of the past decade.

Pulido’s poetic devotion is blatant when she’s at the mike stand, in a stillness of focus and in patterns she traces with maracas and hand percussion. Spanish comprehension may not be required, but emotional vulnerability is—or will be taught. The Atrium concert will feature songs from Pulido’s drummerless Canciones de Despecho quartet with Cruz and violinist Sergio Reyes: the rhythms tacit, the lyrics fraught with loss and gall. (A new project with Viennese electronics musicians has yet to play New York.) This beauty and traction infuses her latest disc, Por Esos Caminos—in conversation, she’s termed it “a singer’s record”—and 2008’s splendid Luna Menguante. The title of a startling duet with bassist Stomu Takeishi on the latter disc, “Yo No Tengo Quien Me Quiera,” may be best left in the original—but should “Las Quatro Palomos” not make her set list, shout for it as an encore.

Buy Por Esos Caminos on iTunes

26|Nov|11'EL DISCO MAS HERMOSO DE SU CARRERA' por Luis Daniel Vega - Revista Arcadia - Colombia


El 19 de enero de 2012, en el David Rubinstein Atrium del Lincoln Center de Nueva York, Lucía Pulido tendrá dos motivos muy poderosos para festejar. Por un lado, presentará oficialmente Por esos caminos, su más reciente grabación y, por el otro, celebrará treinta años de vida artística, que se remonta a los ochenta en Bogotá cuando conformó el dueto Iván & Lucía. A pesar del tiempo, aún permanece intacto en la cabeza de algunos capitalinos el eco de “Alba”, vieja canción de Iván Benavides (su compañero de dueto) quien sigue acompañando el viaje sonoro de una cantante que, más allá del afán nostálgico y la impostura nacionalista, echa mano de tradiciones musicales latinoamericanas como pretexto creativo para experimentar con la voz.

Aunque el dueto tuvo cierta repercusión mediática, Lucía Pulido no es muy conocida en Colombia, y eso que su discografía es vasta y variada. Desde la música de despecho (Dolor de ausencia) hasta incursiones electroacústicas para bandas sonoras de películas (a girl & a gun del alemán Gustav Deutsch), la bogotana ha grabado, también, tres discos con el ensamble La Raza del argentino Fernando Tarrés, otro para el ensamble América Contemporánea del brasileño Benjamin Taubkim y tres a nombre suyo. Entre ellos están Por esos caminos, su octavo disco, que viene luego de Luna menguante del 2008 y quince años después de Lucía, su debut como líder editado por allá en 1996 por Gaira Música Local, el recordado sello de Carlos Vives con el que se dieron a conocer, entre otros, Bloque de Búsqueda y Distrito, dos legendarias bandas colombianas.

De la sofisticación de ese primer disco hoy ya no queda nada, salvo la insistencia por explorar con sutileza y obsesión parte del cancionero popular latinoamericano a través de formatos cercanos al jazz aunque, valga la aclaración, Lucía Pulido no es una cantante de jazz, lo que le permite, paradójicamente, darse muchas libertades. Acompañada de un puñado de músicos residentes en Nueva York (familiarizados todos ellos con la escena de vanguardia de la ciudad) y bajo la dirección musical del guitarrista colombiano Sebastián Cruz, Lucía presenta un disco al que no le sobra una sola nota. Desde la apertura con el bullerengue “A pilar arroz” de la cantadora Estefanía Caicedo hasta la desgarrada versión de “Malagueña”, Por esos caminos es uno de esos discos que pueden repetirse una y otra vez sin que el oído se canse. Aunque hay cierta sensación de nostalgia y de tristeza constante, Pulido nos regala pasajes radiantes como “Ayer pasé por tu casa”, una versión feliz de “El manduco”, otra pieza original de Caicedo o “Señor Pascual”, una retahíla pintoresca de la tradición oral del pacífico colombiano. De todas maneras es un disco que contiene una sensación dramática al punto de que los mejores momentos se encuentran en “Canta la gavana”, “Por qué me pegas” de Etelvina Maldonado y, especialmente, con “El calavero”, versión libre de una de esas canciones memorables del controvertido Edson Velandia.

Tímida y de aspecto frágil, Lucía Pulido se ha tomado muy a pecho la celebración de sus treinta años dedicados al canto pues, definitivamente, presenta el disco más hermoso de su carrera. Cierre los ojos, deje correr la música, sumérjase en un sueño extático y piérdase en medio de un rito misterioso que, de verdad, regocija. Allí está esa “Flor de mayo”: luminosa. Hasta se escapan las lágrimas.

11|Nov|11DIEZ VOCES MELANCOLICAS Por: Juan Carlos Garay, Luis Daniel Vega, Andrés Gualdrón

Especial Mujeres (impresa)
Por: Juan Carlos Garay, Luis Daniel Vega, Andrés Gualdrón
Publicado el: 2011-10-20


Dolor de ausencia de Lucía Pulido:

Desde el título de este disco ya intuimos que un aire de despecho ronda el aire. Y no nos equivocamos pues Dolor de ausencia es una colección de doce valses, boleros y rancheras que con seguridad hemos podido escuchar una y mil veces en Radio Recuerdos. Acá, más allá del tono algo sofisticado del formato de cámara y los arreglos, nos encontramos a una cantante visceral que es capaz de renovar el repertorio cantinero con el mismo sentimiento desgarrado con el que fue entonado alguna vez por colosos como Olimpo Cárdenas, Julio Jaramillo y Alci Acosta. Ideal para apurarse un trago de aguardiente si un mal amor lo ha cogido desprevenido.


Lady sings the blues de Billie Holiday:

La gran dama del jazz en una sesión de sus últimos años, acompañada por un grupo pequeño donde se destaca el clarinetista Tony Scott. A diferencia de grabaciones anteriores, donde hacía cierto esfuerzo por sonar sofisticada, aquí oímos a Billie Holiday tomándosela en serio pero sin complicación. Casi todas las canciones son melancólicas, como sucedió siempre con su repertorio, pero al final de su carrera ella escogía aquellos temas más afines con su vida. Aquí vuelve a grabar “Strange Fruit” y el tema “Lady sings the blues” parece una autobiografía. Es lo más emotivo, íntimo y maduro que nos dejó Billie.


Espíritu vivo de Susana Baca:

Un detalle en los créditos de este disco nos da la gran pista acerca de lo que vamos a escuchar: fue grabado en Nueva York el 11 de septiembre del 2001. La gran cantante afroperuana (y hoy Ministra de Cultura de su país) contaba en una entrevista: “Fuimos al estudio esa mañana y había un desconcierto, una tristeza... no sabíamos qué hacer. Pero en un momento nos fuimos yendo todos a nuestros huecos, a donde estaban nuestros lugares para tocar y grabar, y empezamos a hacer una música catártica”. El álbum es lento pero, con versos como “Si me quitaran una pierna bailaría en un pie”, termina siendo también un documento de la esperanza.


Out of season de Beth Gibbons:

A los ventidos años la cantante inglesa Beth Gibbons abandonaba la granja en la que fue criada para irse a la ciudad de Bristol a probar suerte. Formando la banda Portishead en 1991, Gibbons tomaría por sorpresa al mundo con una voz y una apariencia alejadas del cliché de la cantante pop: con un cigarrillo en la mano, los ojos cerrados y los rasgos endurecidos por la vida, se le recuerda desnudando su fragilidad en escena y expresando, con un oscuro telón sonoro de fondo, esa fuerza inigualable que surge de asumir las turbulencias interiores. Out of season del 2002 es el primero de sus trabajos como solista, donde se aleja de los sonidos electrónicos de Portishead. En él su voz se escucha más que nunca como una confesión sincera en medio de la desolación.


Let it die de Feist:

A los diecinueve años Feist tuvo que dejar por un tiempo la música: habiendo cantado desde los quince en una banda de punk sus cuerdas vocales sufrieron un daño profundo que la obligó a retirarse de la escena. Uniéndose luego a la legendaria banda Broken Social Scene y empezando su carrera solista, la canadiense fue asumiendo su música de nuevas maneras. Alejándose de la rabia punk, su voz encontró en la introspección un nuevo camino igualmente poderoso de expresión. Let it die (2004) es buena prueba de esto: en medio de una calma reflexiva y entre ukeleles y sonidos que aluden a una estética naïve, su voz sacude por la fuerza de sus confesiones, por su tristeza inocente, por lo desgarradoras y sutiles que resultan sus palabras.


The pulse of yiddish tango de Tangele:

La melancolía de esta grabación no pertenece a los terrenos del desamor. Detrás de ella hay una historia sombría: rememora algunas canciones cantadas por los ghettos judíos en los campos de concentración. Liderado por la cantante alemana Lloica Czackis, Tangele es un trío que además de hacer memoria para conjurar el holocausto, excava en la historia y encuentra los sutiles nexos entre el tango y las tonadas yiddish. Aunque el registro contralto de Czackis (secundado por un lánguido chelo y un piano tristón) se escucha profundamente abatido, una extraña sensación de tranquilidad nos embarga como si la belleza le ganara el pulso a la infamia.


Lamento de Magdalena Kozena:

Cuando en el 2004 la revista Gramophone llamó a Magdalena Kozena “la artista del año”, el mundo de la música clásica volcó su atención hacia esta joven mezzosoprano checa. Más allá de su participación en montajes de ópera, Kozena ha deleitado a sus seguidores con discos de arias y cantatas que siempre están recogidas bajo un concepto. En este caso el tema común es el dolor, la pesadumbre, tal como lo expresaban los compositores del barroco alemán e italiano. Si bien hay un tono oscuro en estas piezas, también hay una sencillez en el canto que convierte al disco en una experiencia diferente: una exploración de la belleza desde otro lado.


El último trago de Buika:

Una tercera parte de este disco son composiciones de José Alfredo Jiménez, con lo cual queda establecido el tono franco y vívido que impregna la audición. Concha Buika mezcla en su canto el tono lastimero del flamenco con el calor de su sangre africana. Ante lo exótico de la mezcla uno diría que cualquier cosa le suena bien, o al menos diferente, pero Buika se ha enfocado en canciones contundentes y hacia allá tira toda su discografía. Lo que termina de hacer especial este álbum es el aporte del pianista cubano Chucho Valdés. Hay que oírlo, por ejemplo, acariciando las teclas en “Cruz de olvido”: algo así como echarle azúcar al fuego.


Las últimas composiciones de Violeta Parra:

El último aliento discográfico de Violeta Parra resume su intenso paso por la vida. Las últimas composiciones, su grabación final antes de suicidarse el 5 de febrero de 1967, no solo contiene el testimonio desilusionado del fracaso rotundo de su comuna artística La Reina, sino que además revela una historia de amor no correspondido retratada en unos de los versos más desesperados de la música popular latinoamericana: “Maldigo del alto cielo”, “Rin del angelito”, “Una copla me ha cantado” y, por supuesto, “Gracias a la vida”, canción que resulta ser, a la luz de los hechos, más que un himno optimista, más bien una broma cínica del destino.


Voz y vena de Chabuca Granda:

Paradójicamente la gran diva de la música afroperuana no es afroamericana. Se llamó María Isabel Granda, más conocida como Chabuca. Nacida en la provincia de Cotabambas el 3 de septiembre de 1920 pronto arribó a Lima donde a muy temprana edad se dio a conocer por su particular tono grave. A los treinta años escribió “La flor de la canela”, un vals peruano que evoca con delicada poesía la antigua Lima señorial de comienzos del siglo XX. Desafortunadamente, su discografía está desperdiga y, con suerte, nos topamos con colecciones que recogen lo mejor de su obra compuesta por landós míticos como “Cardo o ceniza” o valses elegantes como “Fina estampa”.

11|Nov|11VUELA LUCIA - Por Juan Carlos Garay

Residente en Nueva York pero sin olvidar sus raíces en los Llanos Orientales, Lucía Pulido ofrece una exploración etérea de la música colombiana. - Sábado 5 Nov, 2011

La voz de Lucía Pulido tiene un dejo sobrecogedor que hace que la identifiquemos en cualquier estilo al que se apunte: zamba o porro, baguala o bullerengue, lo suyo es un modo de cantar tan propio que termina dejando su huella por encima de los géneros. ¿La razón? Tal vez podemos encontrarla en lo geográfico. Lucía es oriunda de Casanare y creció perfeccionando esa técnica de los cantos de vaquería en que la voz debe ser honda y poderosa para volar por esas llanuras inmensas.

Y la voz de Lucía vuela, sin duda. Un recorrido por su discografía revela una de las carreras más inquietas que pueda tener una intérprete. Cantó poemas comprometidos en la época en que nos gustaba eso de la guitarreada y la chimenea. Se adelantó a la moda del folclor urbano con un disco lleno de trompetas y trombones neoyorquinos. Hizo del folclor una experiencia densa al aliarse con el argentino Fernando Tarrés (quien terminó dándole, desde los instrumentos, una complejidad que esta música en realidad no tiene). Grabó un disco con canciones de despecho que hoy son el paradigma de este repertorio.

Y aterrizó, por fin, en un álbum llamado Por esos caminos. Uno siente que todas esas vueltas la han llevado a este sendero más depurado, más transparente, con 12 canciones hechas a su medida y, para sumar al gusto, instrumentadas con sencillez. Hay que aplaudir aquí al guitarrista Sebastián Cruz (su director musical desde hace seis años) por acompañarla de esa manera tan tenue.

¿Qué trae el nuevo disco de Lucía? Primordialmente son evocaciones de nuestras costas, pero no desde el estereotipo jovial sino en eso que los musicólogos llaman "mid-tempo": canciones que a pesar de su calidez no están exentas de melancolía. Una copla de Año Nuevo, por ejemplo, no puede dejar de recordar que "no te vuelvo a ver". Son esos toques humanos los que le dan hondura al disco. Y una joya para destacar: su versión desangrada, escalofriante, de Calavero, que ya nos había arrugado el alma cuando la cantó Edson Velandia en la banda sonora de la película La sociedad del semáforo.

19|Jan|11A Transcendent Colombian Heritage: Lucia Pulido at the Hiro Ballroom (video)

by Michal Shapiro

"During Mary's voyage all waves fell asleep.
The storm swelled -- and that was Mary
Serenity appeared -- and that was Mary"
(Translation, "Maria que iba en el mar")

Unearthing primal folk music and giving it new life has countless precedents. Bela Bartok was a master, as was Benjamin Britten. Rock has its own legions of folk innovators and projects such as Spooky Actions' "Songs of the Nations" shows that jazz musicians can also appreciate a simple, durable motif.

The marvelous singer Lucia Pulido who has been mining the musical heritage of her native Colombia performed at the Hiro Ballroom on January 10th. One of the songs she presented from the Afro-Colombian repertoire was "Maria que iba en el mar" a song from the Pacific coast of Colombia. It's a dazzling vision of the Virgin Mary taking a cue from her son, and walking on the water. It is also a wonderful amalgam of indigenous, African and Christian expression.

The melody is simple enough, but the arrangement by guitarist Sebastian Cruz and bassist Stomu Takeishi colors each phrase a little bit differently, bringing out a prism of harmonic possibilities and taking us into the realm of lieder. Pulido sinks into the song so that she is not just singing it; she is channeling it and projecting the hallucinatory revelation to the audience. This is deep stuff.

The Hiro ballroom is a cavernous space, and Pulido's art is nuanced and intimate by nature. But as she sang, the audience was drawn ever closer to the stage, and the fact that the only ambient noise you hear is the exhaust system of the room tells you something about this woman's ability to hush a crowd.

(But next time I'll bring a blank disk to record off the board.)

21|Nov|10Lucía Menguante - Revista ARCADIA

Crítica de música
Reseña el disco "Luna Menguante" de Lucía Pulido.
Por: José Alejandro Cepeda

Cuando Lucía Pulido sube a un escenario despista por su menuda presencia. No importa si es grande, como cuando cantó en el festival Jazz al Parque en Bogotá acompañada de una Big Band, o si es pequeño, como su paso este mismo año por la Biblioteca Nacional junto a un guitarrista. Su dulce carácter da paso a una estremecedora voz que se dio a conocer en el dúo Iván y Lucía con tres álbumes entre 1986 y 1991, y que pasó de explorar el género de la canción en Colombia a radicarse en Nueva York, donde se convirtió en una reputada representante de la escena latinoamericana. Luna menguante/Waning moon, su último disco en el cuidadoso sello Adventure Music, por fin disponible en Colombia, es testigo de su talento para el folclor, donde la vanguardia está al servicio de la tradición y viceversa.

Pulido, también en maraca, guasá y cuatro, se acompaña del guitarrista Sebastián Cruz (otra de las figuras colombianas en la Gran Manzana), el clarinetista Adam Kolker, Stomu Takeishi en bajo y Ted Poor en percusión, banda multicultural que tributa costas, llanos y la memoria de Manuel Zapata Olivella en cantos de vaquería, alabaos funerarios, zafras para las cosechas o temas de despecho como “Yo no tengo quien me quiera” con un texto de Manuel Mejía Vallejo; “Tonada de luna llena” que refleja la influencia del maestro venezolano Simón Díaz; “Las cuatro palomas” de Catalino Parra con arreglos de Cruz y su viejo socio Iván Benavides (uno de los faros de la música colombiana durante los últimos veinte años) o el caribeño “Déjala llorar”. Sin embargo eso que llaman Nuevas Músicas Colombianas, donde se conjuga la sabiduría del jazz para hacer mundial lo que es local, se plasma ante todo en “María que iba en el mar”, joya del repertorio del Pacífico que recuerda que a pesar de que ésta es la costa más maltratada por nuestros gobiernos, se está convirtiendo en una nueva Caja de Pandora gracias al trabajo de los músicos de las nuevas generaciones. Esta versión logra una belleza que la hace indispensable en el catálogo reciente del país.

A Lucía es inevitable preguntarle por el contraste entre Nueva York y Colombia, y si lo tradicional está condenado a una nostalgia estática o a una vanguardia cerrada. Ella, además de señalar como incomparable el contexto de Estados Unidos por su velocidad, reconoce el decisivo momento de su país y aclara: “La música popular colombiana, al igual que la de otros países, está pasando continuamente por lo tradicional y lo de afuera. Es parte de su renovación y qué mejor que la tradición para realimentarla. Siempre van a existir las posiciones extremas, los que se niegan a la transformación y los que no quieren saber nada de las raíces, pero esto también forma la diversidad?. Y añade algo que caracteriza la libertad de muchos artistas contemporáneos: “No creo que la música se deba hacer para que otros la entiendan. Da igual si es tradición o vanguardia, se hace para que no muera”.

En todo caso está hecha para emocionar y Luna menguante toca fibras muy íntimas, a lo que ella puntualiza: “Trabajar alrededor de la música colombiana no se debe a una necesidad de reconocerme en una nacionalidad, sino de explorar un espacio cercano de riqueza infinita. Sin una intención nacionalista, de la misma manera abordo otros países como la Argentina”. Esta creatividad cosmopolita, aún no entendida por algunos, constituye el diálogo musical del futuro.

Luna Menguante

Lucía Pulido
Adventure Music

10|Aug|10Lucía Pulido: Time Darkened by Sorrow, Brightened By Passion

Feature written by: Raul da Gama - Latin Jazz Network

The sky darkens, Lorca-like and a primordial wail rips through it. “Ai…leh leh leh…/No sé qué tendrá mi pecho/no sé qué tendrá mi pecho…/que mi voz alevanta,” she sings as she cries… “I don’t know what’s in my chest/I don’t know what’s in my chest…/that my voice is arising.” Her voice cuts through the dense clouds and shoots across the sky towards the infinite… Beloved Carmelita has thrown her life away. Dressed like a siren, she emerges from her home to walk the streets. The singer is heartbroken. “Carmelita, adiós,” she warns… “Ai…leh leh leh…/No sabiendo que la rosa/no sabiendo que la rosa/muere triste y deshojada/a le le le,” “Not knowing that the rose/Not knowing that the rose/Dies sad and bereft of petals/Carmelita adios.”

Lucía Pulido’s voice is in flood, like the Orinoco when it rains and is angry that the earth is dry. Her voice rises and falls, ululating… mimicking the river as it soars high and mighty over everything, sweeping out of sight the flotsam and jetsam that despoil the green brown and blue of the soundscape. It is the cleansing fire, the heart’s desire. The gausá rattles and trembles in her hand as her voice is tremulous. The chirimía band that encourages her sensuous swagger to become intense as a dervish, or mystic… a saint in a trance until her energy and the band’s consume everything on the earth that bleeds with elemental sorrow—and many time with unbridled joy as well...

Lucía Pulido is an artist who connects with the genre of song at a very elementally deep level. To that extent she exercises an almost shamanic control over the lyric, its narration and how it will affect the listener. In Africa she would be a gnawa, like Maalem Mahmoud Gania, the legendary Moroccan gnawa musician first brought out of Africa by Bill Laswell with the seminal Trance of the Seven Colors, a collaboration with the great tenor saxophonist, Pharoah Sanders that is a certified masterpiece, as is the other gnawa album produced by Laswell, The Next Dream with that other mystical gnawa artist, Bachir Attar.
Pulido is an artist who has been shaped by a passionate love for her country and is bonded to Colombia almost the way a wood sprite is bonded with a forest floor. The air she breathes seems to transform itself as it courses through her veins. Cultures collide in her heart and soul… African, Spanish, Caribbean, Amerindian. She may not be any one of them, but she is all of them. This is why her soul can float free, travelling infinitely across the country drawing on sounds and stories—real and mythical, concrete and mystical—until she has absorbed them and made them her own. It seems that she can experience life through every pore. As experiences become internalized they also form a continuum that Pulido transforms into her art using a voice that has no parallel in music. Pulido’s voice is like an instrument that is at once a part of her body as well as a musical device that is to be controlled with unbridled imagination and extreme virtuosity...

So complete is Pulido’s command of her sublime voice that she can set it free like a bird, watching as it catches a thermal and floats high and mightily across oceans of sound. She can bend it, let it crack and yodel with it. And because her voice is a mirror to her soul she can let it sink to depths of despair to conjure up images of extreme sadness—even the finality of death—before it rises and flies free as it is the soul itself ascending into the heavens where it will be ensconced, with celestial beings, as it finally comes to rest. That is just one of the stories she can tell. Her intonation is exquisite. Her songs become arias as she articulates not just emotions, but the complicated melodic and harmonic journeys that she undertakes to tell the music’s stories. She is a trumpet, a shepherd’s horn; a trombone and a lyre. She is a wood sylph, a siren, a saint and sinner crying out for salvation. She is a drum connecting with the animism of the rainforest as well as with the frightening prospect of life in a slum....

In 2005, Pulido began a cycle of Songbooks with the writer and experimental guitarist, Fernando Tarrés y La Raza, Songbook I (Beliefs) and Songbook II (Prayers) will remain among the most ambitious vocal music ever committed to disc in any language or culture in any time. The full impact of Lucía Pulido’s sophistication and fearless experimental approach to music exists in these two discs released on the Argentinean label, BAU Records. The extraordinary musical journey is like a river in flood. Its brilliance is felt from the time the first bars are sounded by Tarrés’ spectacular guitars, Jerónimo Carmona’s deep resonant bass and the polyrhythmic gymnastics of Carto Brandán’s percussion and the host of other talented musicians. This incredible music continues unabated throughout Songbook I (Beliefs) . It is, however, Songbook II (Prayers) that is, without doubt, one of the most breathtaking albums in Pulido’s repertoire. On the opening chart, “Aqui te estoy esperando” Pulido provides the most extraordinary example of her vocal prowess as she sings the first few bars of the mystical song a capella but is eerily pitch perfect throughout its undulating progress. On her favorite, “La Hoguera (Final)” she duels in fine fashion with two fine percussionists, Jorge Sepúlveda and Urián Sarmiento....

(complete feature at "launch related site": http://www.latinjazznet.com/2010/08/01/features/lucia-pulido-time-darkened-by-sorrow-brightened-by-passion/)

22|Jul|10PULIDO FENNESZ SIEWERT STANGL a girl & a gun

finally, the first 7inch on interstellar!
two songs from soundtrack for the movie "film ist: a girl & a gun" by gustav deutsch.
beautifully arranged by the avantgarde musicians fennesz, siewert and stangl, backing the shattering voice of lucia pulido.
brilliant soundscapes with suprisingly intensive melodies. both songs are traditionals from columbia, one song an intense ballad, the other a heavy monster with hard pianos and beautiful soundscapes in the back.

/a canto de zafra
/b canto de velorio

line-up:
lucia pulido
christian fennesz
martin siewert
burkhard stangl

all done by: lucia pulido, christian fennez, martin siewert & burkhard stangl
drawings by: hanna schimek
artwork by: tronstoner

reviews:

It seems this is not so much a group name as the title of a film, for which four folks formed a collective to create the soundtrack: Lucia Pulido, Christian Fennesz, Martin Siewert & Burkhard Stangl. The pieces are traditional, the female vocals are lovely, and the music is much more gentle and acoustically based than anyone would have a right to imagine.
Imagine!
[THE WIRE byron coley]

**

Taking its title from Gustav Deutschs sexually-charged film of the same name, this single sees a stellar cast of improvisers interpresting two columbian traditional tunes from the movie s soundtrack. The A-sides Canto De Zafra recalls Loren Connors work with vocalist Suzanne Langille, a mysterious brand of minimalist primitivism all dressed up for a Faulkner-esque funeral parade. Here, Christian Fennesz, Martin Siewert, Burkhard Stangl are conent to lend restrained textured furnishings to augment and frame the wordless utterances of Lucia Pulido. Flip the sucker over for Canto De Velorio s solen piana-led lament that imperils human presence in the face of Fenneszs advancing electronic tide. This months gold star winner, for sure.
[RECORD COLLECTOR spencer grady]

**

The two track of this 7" "Canto de zafra" and "Canto de velorio" are two songs coming from the soundtrack of the independent movie titled "A girl and a gun" by Gustav Deutsch. Performed by a sort of super group of experimental music formed by Christian Fennesz, Martin Siewert and Burkhard Stangl the tracks are arrangements of two traditional Columbian songs. The people involved did a wonderful job by creating a suspended atmosphere made of minimal atmospheric sounds, acoustic guitar , piano and the beautiful/charming voice of Lucia Pulido (she's a well known Colombian singer) but also respecting the original song. With this new arrangement the original pathos of the songs is enhanced and find a new life. There's no need to be a lover of latin music to like "Canto de zafra" and "Canto de velorio" as considering yourself a person with feelings could be enough to convince you to purchase this 7".
[NOISEBRIGADE.NET]

29|Mar|10"WANING MOON - LUNA MENGUANTE" Reviews


"...a haunting and rich vocal feast from New York ” John Schaeffer – NPR – New Sounds - Nov 9th/09

“Pulido inhabits the music with body and soul. She alone commands what it will do to the senses - all six of them, which are at once her prisoner until the song becomes the epiphany.” Raul d’Gama Rose, Latin Jazz Network

“The emotional intensity of Pulido’s voice on this collection (Waning Moon – Luna Menguante), which was inspired by traditional Colombian folksongs, is at times, almost too much to bear – but well worth it if you can”. Alexander Gelfand, Jazzis Magazine

“Colombian vocalist Lucia Pulido specializes in exploring the sounds and feel of her home country, with a voice that is earthy and penetrating… There's not a hint of gloss on this 
heart felt release. This is the real thing.” George W. Harris, Jazz Weekly

"...There’s a number of unforgettable and powerful moments throughout Waning Moon, ensuring that one listen will set Pulido apart from the crowd as an important Latin Jazz artist on today’s scene." The Latin Jazz Corner

“Colombian vocalist Lucia Pulido stands as a fearless voice in contemporary Latin Jazz that pushes the music in several unexpected directions. Not only does she draw upon the little-known folk rhythms of Columbia for her work; she bravely dives into collective improvisation and freethinking for her performances.” The Latin Jazz Corner

“Pulido's voice is powerful but exceptionally controlled, as she successfully navigates the Spanish lyrics through an uneven time signature, with her voice soaring above the complex rhythms.”
S. Victor Aaron, Jazz.com

“Of all the vocalists in the world of music, especially those that practice the ancient, dying art of singing a story - not merely narrating - but telling it as griots do only a handful inhabit an atmosphere so rarified that they would qualify for canonization. If such sainthood was possible … the reining griot princess would, of course, be Lucia Pulido from Colombia.” Raul d'Gama Rose, Latin Jazz Network

27|Jan|10GROOVALIZACION - "Waning Moon" CD - Review

26|Mar|09Waning Moon CD - Review at Latin Jazz Network

Posted on March 17, 2009

Lucia Pulido - Luna Menguante (Waning Moon)
Adventure Music, 2008
By Raul d'Gama Rose

Of all the vocalists in the world of music, especially those that practice the ancient, dying art of singing a story - not merely narrating - but telling it as griots do only a handful inhabit an atmosphere so rarified that they would qualify for canonization. If such sainthood was possible then Abbey Lincoln and Sheila Jordan would be have been anointed a while ago. So would Sussan Deyhim, the Farsi singer of Sufi music, the Ethiopian singer, Ejigayehu "Gigi" Shibabaw, Ernie and Mariyam Tollar, Maria Bethania and Nana Caymmi from Brasil… and the reining griot princess would, of course, be Lucia Pulido from Colombia.

Of all of these vocalists, Lucia Pulido's is the probably most arresting and sublime artistry. She has the most bewitching voice that can swirl from ebullient and festive to an elementally sad lament. So great is her control over the vocal dynamic that Pulido can summon sudden changes in power and density, by gathering her vocal chords and pouring liquefied dialogues with musicians and instruments. She is able to take command and consume a lyric and if she so pleases and the song demands, set it free to flutter into the ether to echo interminably until it pierces the heart like a perfectly-aimed arrow.

This recording, Luna Menguante/Waning Moon is a breathtaking showcase of this otherworldly talent. It gathers together music from the folkloric traditions of the Colombian Caribbean, its Pacific Coast and the Eastern Plains. There are twelve songs rendered in an utterly ancient yet modern context with such brilliance that each seizes the senses and it is impossible to extract oneself from the lyric, the manner in which the song is vocalized and the dynamic sound canvas that she is able to conjure up. Pulido inhabits the music with body and soul. She alone commands what it will do to the senses - all six of them, which are at once her prisoner until the song becomes the epiphany.

Although each of the songs are exquisitely complete there is something extraordinarily magical with the ones she sings with the accompaniment of Stomu Takeishi's bass. "I've No One To Love Me," "Full Moon Song" and "Funeral Song" are exemplary in style, interplay with the bass and the power of voice over lyric. But is the 0.27 second, solo-voiced "Cattleherding Song" that will be best remembered for its power and solitary splendor. But then the other tracks are no less unforgettable… And the magic of Lucia Pulido's voice continues to haunt long after the echoes of the last notes have died in the future.

This is an extraordinary record. Although many musicians may have attempted to bring the beauty of Latin American folkloric beauty to life, few artists are likely to have such a lasting impact as Lucia Pulido's Luna Menguante/Waning Moon. Perhaps with the possible exception of Gigi's Abyssinia Infinite, Sussan Deyhim's Madman of God, Maria Bethania's As Cancoes Que Voce Para Mim, Ernie Tollar and Mariyam Tollar's work on Michael Occhipinti's Sicilian Jazz Project and Abbey Lincoln's Abbey Sings Abbey. But Pulido's may be better than them all.

15|Mar|09Album of the Week: Waning Moon, Lucía Pulido - Review at The Latin Jazz Corner

27|Feb|09Jazz Weekly - Waning Moon CD - review

Lucia Pulido
Waning Moon
Adventure Music
By George W. Harris

Adventure Music continues to put out some of the most exhilaratingly imaginative music this side (or is it THAT side) of the equator. Colombian vocalist Lucia Pulido specializes in exploring the sounds and feel of her home country, with a voice that is earthy and penetrating.
On this disc, she mixes traditional instrumentation (guitar, clarinet, brass, percussion) and tunes that are delivered with white knuckling passion. Supported by Adam Kolker's woody clarinet on the lovely and lilting "The River King", Pulido puts her heart on her sleeve with her dynamics. Agonizing on the dramatic "I've Got No One To Love Me", or forlorn, lonely and dreamy on "Full Moon Song", she grabs your attention with her piercing control of her voice. Raw emotions abound
on her yodeling and wailing on tunes like "Cattleherding Song" and
"Blow Wind". The supporting band is able to go from village folk to
passionate tribal rhythms, with Ted Poots drums on "Blow Wind" and "My
Mother Told Me" quite gripping. There's not a hint of gloss on this
heart felt release. This is the real thing.

14|Dec|08MUSICOS COLOMBIANOS EN NUEVA YORK - Ana Maria Ochoa Gautier

Tanto Lucía Pulido, a través de la voz, como Sebastián Cruz, con su jazz reciclado, dejan de lado la nostalgia por su país y crean mundos musicales que enriquecen la escena neoyorquina...

23|Jun|08All.About.Jazz - Review

Adventure Music Signs Acclaimed Vocalist Lucia Pulido

Lucia Pulido, the critically acclaimed Colombian singer whose work is noted for its fusion of the traditional with the experimental, has signed with Adventure Music, announced label co-owner Richard Zirinsky, Jr. The label will release Pulido's Waning Moon on September 16...

21|Apr|08La Orquesta del Rio Infinito - Concierto en Costa Rica

21|Apr|08Blog de Julia Ardón

Lucía

11|Mar|08Lucía Pulido - Concierto en Madrid

Press in Spain

ESPAÑA-MÚSICA

Lucía Pulido trae a España su toque personal de ritmos latinoamericanos

Alida Juliani
Madrid, 4 mar (EFE).- La cantante colombiana Lucía Pulido presentó hoy en España su visión personal de los ritmos tradicionales latinoamericanos, dentro del festival "Ellas Crean" que se celebra en la Casa de América de Madrid.
Pulido ofreció un concierto basado en la música tradicional colombiana, pero con canciones elaboradas de una manera "mucho más contemporánea".
"No se trata de fusionar estilos, sino de reinventar canciones, de darles personalidad", explicó la cantante en una entrevista con Efe.
A lo largo de sus casi 20 años de trayectoria musical Pulido ha experimentado con diferentes géneros, sobre todo con el Jazz.
"Vivir en Nueva York me ha permitido conocer a instrumentistas de Jazz que tienen sus propios proyectos y que me han invitado a trabajar con ellos", señala.
Pero su búsqueda va más allá de la mera fusión de ritmos, y en ese "juego", la colombiana asegura que lo importante es encontrar los textos adecuados, aquellos que supongan "un reto" en su evolución como artista.
"Me muevo alrededor de la interpretación y por eso es importante el texto a partir del que voy a trabajar. Necesito textos de calidad", dice.
Para Pulido "cada canción es un sentimiento" y cada interpretación es distinta según quién le acompañe en el escenario.
"Dependiendo del músico con quien actúe el sonido varía, incluso en ocasiones la melodía se va improvisando, sobre todo en los duetos. A veces tiende más a lo tradicional y otras a lo experimental", explica.
Entre los formatos con los que ha experimentado, "las canciones de despecho" ocupan un hueco importante en su memoria.
"Son canciones para cortarse las venas", dice con rotundidad.
En su trabajo "Dolor de ausencia" recopiló canciones de los años 30 y 50 que hablaban de amores imposibles, tragedia y celos.
"Alrededor del despecho hay muchas posibilidades. Trabajé con boleros que originalmente fueron tangos y los tangos tienen unas letras increíbles", recuerda.
Lucía Pulido planea ya su próximo proyecto que se centrará en la música electroacústica, en el que colaborará con el músico Germán Toro-Pérez, colombiano afincado en Austria.
Para la cantante, la voz "es un instrumento de comunicación, una forma de transmitir sentimientos dependiendo del contexto", y en ese sentido le gusta moverse en el campo de las nuevas tecnologías.
"Hablé con Germán y le planteé la posibilidad de componer una obra y le ofrecí mi voz para utilizarla como él sienta que la tiene que utilizar. Se trata de experimentar con el sonido, no con la canción", comenta.
Los próximos meses serán intensos para Lucía Pulido, que recorrerá diferentes lugares de Latinoamérica antes de regresar en verano a España. EFE



21|Apr|07Lucía Pulido: materia viva! - Songbook I y II

Por Jorge Rocha - Abril 21 -07
Viéndola en las fotos, parece verse más bien menuda, delicada. Y sin duda que lo es pero, cuando canta ...su voz es un como un torrente que empuja, sube, baja, va y viene. Cantando, dicen que cierra los ojos con el placer de quien esta imaginando historias, siempre sonriente.
Todas esas historias están, puedo asegurar, en su música. Su música, me llegó finalmente, contenida en sus dos más recientes producciones: SongBook I (Beliefs) y SongBook II (Prayer) ambos con Fernando Tarrés y La Raza....

23|Jan|07GLOBAL FEST - New York Times review

January 23, 2007
Music Review | Globalfest
Individualists, Straddling Cultures and Exporting Ideas (excerpt)
By JON PARELES

World music performers often present themselves as emissaries from a single exotic country. But at the fourth annual Globalfest, a world-music showcase with a dozen acts at Webster Hall on Sunday night, many of the musicians cited dual origins: Cape Verde and Lisbon for Sara Tavares, Colombia and New York City for Lucia Pulido, Cambodia and Los Angeles for the band Dengue Fever, Mexico and Minneapolis for Lila Downs. These are not traditional musicians; they are individualists who happily blend and straddle cultures.

Ms. Pulido sang new and old Colombian songs with a band that mixed the rustic — clattering rhythms played with sticks on the sides of drums — with complex touches of jazz harmony and odd meters. Often they used both at once in smart proportions. But her voice stayed raw and tearful, true to the sentiments of love songs announcing a wounded heart.

Copyright 2007 The New York Times Company

05|Jan|07El Intruso - interview

Interview by Marcelo Morales

" I know nothing in life but to sing"

The Colombian singer possesses a devastating attitude onstage. This contrasts enormously with her slow, calm and generous conversation, in which her convictions clearly come across. While visiting Argentina to introduce the Songbooks, recorded with Fernando Tarrés & La Raza, she spent a long time with us talking about her beginnings in Colombia, the duet she had with Iván Benavides, her move to New York (and not to the United States, the explanation to which you will find below), her work with top-level jazz musicians, her duet with cellist Erik Friedlander, her commitment with Fernando Tarrés, her groups Palenque and Despecho, her feelings on uprooting, the challenge of reinventing songs, comments on the socio-political situation in Colombia, and a lot more. Onstage she captivates us. And off it… she does so even more....

23|Apr|05Lucía Pulido and Erik Friedlander

The Western Front,
Vancouver, B.C.
April 23, 2005
Review by Catherine MacLennan

“I began work on this project with the idea of writing music for voice and cello without the use of any text. In early incarnations of the project I was struck by how much I missed the drama and intensity of words. I realized my choice was limiting Lucia in her fine ability as storyteller and a passionate communicator. I turned to the poetry of Columbia, her birthplace, and found exceptionally moving poetry that inspired me as it also freed Lucía to bring all her warmth and intensity to the music. This is our first performance as a duo.” - Erik Friedlander